Un pseudónimo de Vértigo

viernes, 28 de mayo de 2010
Hola aficcionados!
Antes que nada, perdón por 'el tocho', pero en temas como este no puedo contenerme. Si tuviese que elegir a un cineasta de culto, ése sería Hitchcock, rey del suspense y la representación. Por ello elegí como pseudónimo para el blog el personaje de Madeleine Elster, de Vértigo, una de sus obras maestras.
La película Vertigo está basada en la novela Sueurs froides: d'entre les morts, (De entre los muertos) escrita por los franceses Pierre Boileau y Thomas Narcejac. Toda ella es un engaño visual. 
¿Cómo consigue el director la sensación de acrofobia? Hitchcock ideó la combinación de travelling out y zoom in para emular el efecto real.
El argumento:
Scottie (James Stewart) es un detective que intenta recuperarse (física y psicológicamente) de un accidente mientras perseguía a un ladrón por las azoteas de San Francisco. Al quedar colgado de la cornisa de un edificio, Scottie había sufrido vértigo y no pudo coger la mano del policía que le acompañaba, cayendo éste al vacío al tratar de ayudarle.
Un día, un antiguo compañero de estudios, Gabin Elster, casado ahora con una rica heredera de una empresa de astilleros, le cita para pedirle un favor. Tras explicarle la extraña conducta de su mujer Madeleine (Kim Novak), que parece estar poseída por el espíritu de su bisabuela Carlotta Valdés, le pide que la siga para tratar de evitar que intente suicidarse, como ya hizo su antepasada. Scottie acepta a regañadientes, pero poco a poco va quedando hechizado por la intrigante mujer, de la que acabará enamorándose perdidamente. Ambos iniciarán un tormentoso y pasional romance, pero Scottie, de nuevo por culpa de su vértigo, fracasará en su intento de evitar que ella se suicide tirándose desde lo alto de una torre, y tras esto, quedará sumido en la más absoluta desesperación. 
Pasado un tiempo, Scottie se cruza en la calle con Judy Burton (de nuevo Kim Novak) una chica que se parece asombrosamente a la fallecida Madeleine, y tras conocerla, no resiste a la tentación de intentar transformarla en su amada perdida, sin darse cuenta de que ambas son la misma persona y que él ha sido la coartada perfecta de un siniestro plan de asesinato.
Judy confiesa, en un off, su participación en el crimen de la verdadera esposa de Elster, un plan en el que Scottie y su vértigo eran la coartada perfecta para un falso suicidio. La confesión de Judy viene además acompañada de un flashback visual que aporta más información al espectador, dejándole boquiabierto ante un film que ya no sabe por dónde continuará. A partir de ahora, el suspense se centrará en intentar adivinar cómo descubrirá Scottie la verdad, y lo que es más importante, cómo reaccionará ante ella.
La fascinación: el ojo y la espiral. 
La película está llena de símbolos. Si hay un icono representativo del vouyerismo de Hitchcock, ése es el ojo, elemento que se repite en muchas de sus temáticas. Este motivo aparece en el arranque del film, en los créditos iniciales, la cámara se acerca al interior del ojo derecho de una mujer. De este ojo emerge una espiral que más adelante reconoceremos en los ramilletes de flores de Carlotta y Madeleine, en el moño de ambas, o en la escalera de caracol que sube hacia la torre del campanario donde la protagonista muere. Recordemos que en Psicosis, a través del ojo de Marion (muerta) vemos también en espiral escapar el agua por el desagüe de la famosa ducha...
El personaje: Madeleine Elster. 
Madeleine es un fraude, una ficción, un personaje inventado por otro personaje, por una especie de guionista de la película que hay dentro del film. Judy, por el contrario, es un ser real que sufre y se atormenta por sus sentimientos hacia Scottie y el engaño que había ideado con Gabin Elster. Scottie anula a Judy, la sustituye por su ficticia Madeleine, y ella aceptará resignada el triunfo de la imagen que ella misma creó. Solo así él podrá quererla al fin, la obsesión de Scottie por una mujer muerta le lleva a intentar resucitarla a través de Judy, haciéndole vestir sus ropas y peinándola como a ella. La culminación de este proceso, y el éxtasis de su deseo sexual por ella, se producirá en la genial escena de la transformación final de Judy en Madeleine, cuando ésta sale del lavabo envuelta en un halo fantasamal, de color verde, que expresa su “resurrección” de entre los muertos. Sólo entonces él la besará, en la famosa escena del larguísimo beso giratorio (uno de los más eróticos en la historia del cine) en la que Madeleine/ Judy cae en los brazos de Scottie sin fuerzas, como si estuviera muerta. 
El por qué de mi pseudónimo: 
Vértigo es una obra maestra, no por su trama, sino por la representación psicológica. La música, las luces, el papel del rojo (pasión) y el verde (muerte),... Hitchcock lleva al espectador a empatizar con la obsesión de Scottie, a perseguir a la enigmática Madeleine, a observar cada movimiento, descubriéndola por geniales localizaciones (que algún día espero visitar) de San Francisco. 
Si queréis un buen artículo que analice este film, os remito a "La imposible mirada", escrito por Juan Miguel Company y Vicente Sánchez Biosca, nuestros sabios profesores de 'modos de representación en el cine' en la UV.


3 comentarios:

Raimunda dijo...

una gran entrada Madeleine!! me lo he leido todo, a pesar del tochazo, y me parece que has hecho un resumen muy bueno! pero vamos, nada como ver la peli!!! ahora voy a leer el artículo de Company y Biosca... mua!

madre de madeleine dijo...

hola me parece todo ko que haceis maravilloso la musica un 10 seguire entrando que dios os bendiga y segujd trabajando

David Tapia Martín dijo...

Muy buen artículo. Hitchcock era un maestro, no cabe duda. Nadie lo hacía (ni lo hace como él) pero hay que darle merito también al guión, que no quede en el olvido. A veces la gente no recuerda que todo parte de un guión, un relato visual.

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